Aniversario del Desembarco del Granma
Guantánamo. La víspera reafirmé que la hermandad entre las provincias orientales cubanas se fraguó en el diario bregar de las fuerzas insurreccionales, desde el inicio de la guerra por la independencia en 1868.
Cuando escuchaba conversar al hoy Miembro del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, Comandante del Ejército Rebelde Julio Camacho Aguilera con sus paisanos, supe que no solo el líder de la Revolución Fidel Castro Ruz admiraba al joven dirigente Frank País García con devoción manifiesta, sino que todo un pueblo lo hacía.
Ese sentimiento lo sintieron también los jóvenes que al mando de Camacho Aguilera, por órdenes de Frank, se levantaron y tomaron el Cuartel Rural de la tiranía del entonces Batey Ermita, donde vivían, el 30 de noviembre de 1956. Hoy ese poblado se llama Costa Rica y pertenece al municipio guantanamero de El Salvador.
El objetivo de este alzamiento era apoyar el desembarco del Yate Granma, el mismo de quienes vistieron por primera vez el uniforme verde olivo del movimiento 26 en las calles de la hermana provincia de Santiago de Cuba, dispuestos a ser libres ó mártires.
El desembarco no se produjo tal como estaba previsto, sino después, el 2 de diciembre de 1956, pero los hechos en los que perdieron la vida valiosos hijos de este pueblo encendieron la llama que llevarían a la Sierra Maestra el resto de sus compañeros, que conquistaron tres años después el triunfo definitivo sobre la tiranía de Fulgencio Batista.
Estos acontecimientos marcan el nacimiento del Ejército Rebelde, protagonista decisivo de la guerra de liberación nacional que condujo a la victoria revolucionaria del primero de enero de 1959.
Aquellos eran duros años de penurias generalizadas en el pueblo, sumido en las más recias carencias económicas, y una insoportable situación político social.
El golpe de Estado del entonces General dictador proimperialista Fulgencio Batista en 1952, estableció una dictadura criminal que solo podía ser derrocada con la lucha armada. Tal era el convencimiento de los jóvenes que tomaron por asalto la gloria en los Cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes.
El joven abogado Fidel Castro Ruz, líder de la llamada Generación que no dejó morir al Apóstol, en el año del Centenario de su natalicio, preparó y organizó a un numeroso grupo de decididos a acabar con el régimen opresor.
Si las acciones del Moncada y del Carlos Manuel de Céspedes fracasaron por disímiles factores tácticos casuales, señalaron el auténtico camino de la revolución y trazaron un programa de liberación nacional.
Fidel y sus compañeros sobrevivientes de la acción del Moncada, el 26 de julio de 1953, cumplieron condenas y una vez liberados como resultado de la amnistía decretada por el régimen ante la presión popular, marcharon al exilio en México.
Allí junto a otros revolucionarios que se les unieron en esa nación, emprendieron los preparativos que permitieron su desembarco en el yate Granma el 2 de diciembre de 1956 por playa Las Coloradas, para reiniciar la lucha armada.
La historia cuenta que un revés inicial redujo al naciente Ejército Rebelde a un pequeño grupo de hombres con solo 7 fusiles, pero de inmediato se sumaron a sus filas nuevos combatientes revolucionarios, mayoritariamente obreros y campesinos.
La estrecha vinculación con el pueblo y la decisión de lucha manifestada en un constante espíritu de ofensiva, hizo posible organizar nuevos frentes y extender la guerra a otros territorios, hasta derrotar en solo dos años a las fuerzas de la dictadura de Batista, el primero de enero de 1959 cuando triunfa la Revolución cubana.
El mismo combativo pueblo hoy integra las Fuerzas Armadas Revolucionarias, creadas el 2 de diciembre, fecha que recuerda cuando un grupo de sus hijos más dignos vistiera por primera vez el uniforme verde olivo, navegaran en la turbulenta mar, llegaran a las costas orientales y fueran diezmados, para más tarde convertirse como David, en el vencedor del gigante Goliat que simboliza el imperialismo.






