Jeinkler Aguirre, sueños olímpicos desde la plataforma

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Aunque  el quinto lugar en la plataforma sincronizada de Londres 2012 resulta imborrable para el clavadista cubano Jeinkler Aguirre, su mayor sueño consiste en volver a sentir la energía de unos juegos olímpicos.

Tokio 2020 deviene obsesión luego de perder la cita de Río de Janeiro 2016 y pese a reconocer que se trata de una meta muy difícil.

El panorama se complicó con la pandemia de la COVID-19: todo se retrasó un año, los entrenamientos quedaron suspendidos durante meses y sigue pendiente la celebración del último evento clasificatorio.

Tokio, que este verano debe convertirse otra vez en ciudad olímpica, tiene previsto una copa del mundo del 18 al 23 de abril próximo. Esa marcará el estreno para el centro acuático y permitirá el completamiento de las listas de clasificados.

Para asegurar cupo será necesario incluirse entre los 18 semifinalistas de cada evento individual, aunque tras descartar los ya clasificados pudiera accederse desde puestos inferiores.

Jeinkler no valora esa última opción. Trabaja desde el Complejo de Piscinas Baraguá para confirmarse directamente y sus “cuentas” hablan de la necesidad de conseguir un acumulado superior a los 420 puntos.

«Hablo del análisis hecho junto a mi entrenador Pedro Hernández. Tengo que perfeccionar mi programa y buscar notas por salto entre 7 y 8 para llegar al promedio», conversó con JIT tras una de las intensas jornadas que ocupan casi todo su tiempo.

Con 30 años de edad, Aguirre figura como el veterano del grupo que se prepara en la instalación habanera. Sabe de sus limitaciones, luego de enfrentar varias lesiones, incluida una peligrosa hernia discal que le mantuvo lejos de los entrenamientos en temporadas anteriores. Por esa razón prioriza ciertos tipos de ejercicios.

«Damos mucha importancia al trabajo con pesas para el fortalecimiento de hombros, espalda y muñecas, zonas que sufren mucho desde los 10 metros», explica sobre una planificación que incluye ejercicios pliométricos para la rapidez y la explosividad.

«La meta propuesta es complicada, pero me siento bien física y mentalmente. Compartir con muchachos más jóvenes me da fuerzas, siento que debo dar el ejemplo», confiesa el camagüeyano que brilló como pareja del ahora entrenador José Antonio Guerra.

Juntos consiguieron medalla de bronce en el campeonato mundial de 2009 en la plataforma sincronizada y también fueron premiados en otros eventos internacionales.

Llegar a Tokio, ahora, no solo se complica por lo exigente de la competencia a enfrentar, sino también porque se valora la posibilidad de no celebrar el torneo clasificatorio y repartir los puestos restantes mediante otra fórmula.

En la cita bajo los cinco aros competirán 136 clavadistas y se repartirán ocho juegos de medallas, cuatro en cada sexo. China califica como el país indiscutible favorito.

Tomado de JIT


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